El merengue: hora de reinventarse o sucumbir ante la música urbana

Por el 10/11/2012

Si bien el merengue cuenta con sólidos exponentes, no es menos cierto que cuando asistimos a una actividad masiva, preferiblemente gratuita, tenemos la oportunidad de constatar la popularidad que han logrado jóvenes exponentes del género urbano.

El pasado fin de semana asistimos al Festival del Merengue y Ritmos Caribeños que auspician la firma licorera Brugal y el Ministerio de Turismo. Allí vimos la actuación de Mozart La Para. La lluvia no pudo aguarle su contacto con su público al que dominó de principio a fin.

La capacidad de improvisación de este joven es tal, que cuando convocó a varios jóvenes a la tarima para un “careo” se robaba el show a pesar de que los invitados no se quedaban atrás.

La conexión de la música urbana con la juventud es una realidad. Si bien la escena está llena de expositores mediocres, es el mismo público que se encarga de sacarlos de circulación por la mala calidad de su trabajo.

Ver a un joven como Mozart La Para en escena nos convoca también a una reflexión del vocabulario que emplean muchos exponentes urbanos. Al margen de la calidad de su trabajo, La Para hace una crónica de los barrios, utiliza los mismos códigos. Sin embargo, entiendo que éste y otros, deben hacer un esfuerzo para mejorar el discurso. Se podrá alegar que el discurso de ese tipo de música tiene como base de sustentación lo que sucede en los barrios, pero deben cuidarse de evitar en convertirse en promotores del consumo de drogas prohibidas, incitar a la vagancia o a la violencia.

La historia registra fuera de territorio dominicano a reconocidos artistas del “guetto” que lograron escalar a otro nivel. Asumieron los cambios en su lírica y fortalecieron la estructura musical.

Pero el tema que nos ocupa ahora no es precisamente su contenido, sino el desplazamiento del gusto popular del merengue, salvo las excepciones de las reglas. Un merenguero debe ser muy bueno, ingenioso y ser arriesgado para subir a un escenario en el que están exponentes urbanos.

El merengue necesita un nuevo aire, de lo contrario seguirá en picada y muchos de sus protagonistas continuarán en un segundo plano. Esa es la realidad, pero sus manejadores y los líderes no han entendido los nuevos tiempo. Es hora de reinventarse o sucumbir ante la música urbana. Los nuevos sonidos están ahí y un mercado que se merece propuestas de calidad.

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