Florida, paraíso para el comercio ilegal de armas de fuego

Por el 04/06/2013

El sur de la Florida ha pasado a ser uno de los epicentros de la exportación de equipos militares

Rodeado de madres con cochecitos y de estudiantes que miran fijamente sus computadoras portátiles, Junaid Peerani, un empresario del sur de la Florida, se encontró con un agente encubierto en un Starbucks cerca de Fort Lauderdale y le pidió que lo ayudase a comprar sistemas de navegación que permitan dirigir aviones, barcos y misiles.

Peerani le dijo al agente el año pasado que quería vender sistemas a Turquía sin obtener el permiso del gobierno estadounidense. Sabía que necesitaba una licencia concedida por el gobierno nacional, pero indicó que no quería una porque no estaba seguro de adónde irían a parar algunos productos con restricciones. Luego de ser arrestado, se declaró culpable y será sentenciado en agosto.

En los últimos años el sur de la Florida ha pasado a ser uno de los epicentros de la exportación ilegal de equipo militar y armas de fuego. Este centro turístico donde abundan los inmigrantes caribeños y los hoteles de art deco es también uno de los sitios preferidos para la venta de motores para aviones a Irán, equipo para el lanzamiento de satélites a Corea del Sur y artículos electrónicos a un grupo de Paraguay que se sabe costea actividades de la organización terrorista Jezbolá.

Ningún otro distrito judicial federal, fuera del Distrito de Columbia (Washington), ha tenido más casos de exportaciones ilegales en los últimos seis años, según un análisis de información del gobierno hecho por la Associated Press. El Distrito de Columbia, que a menudo se hace cargo de casos que no tienen una ubicación geográfica natural, supera al del sur de la Florida por apenas dos casos.

En años recientes, 21 de los 271 casos de exportaciones ilegales que manejó el gobierno nacional se juzgaron en el sur de la Florida. La proliferación de estos casos en esta región obedece a varios factores: La abundancia de empresas internacionales abocadas a la exportación, el hecho de que un importante porcentaje de la población es transitoria, la presencia de uno de los puertos más activos del país y la proximidad del aeropuerto internacional de Miami, el segundo más activo de la nación en cuanto a vuelos internacionales, según funcionarios policiales.

“Miami es el punto de partida perfecto”, comentó el agente especial Robert Hutchinson, de la Policía de Inmigración y Control de Aduanas. “Somos un buen sitio para entrar y sacar algo del país. Nada dura mucho aquí”.

Hutchinson calcula que en el sur de la Florida se hacen transacciones ilegales por cientos de millones de dólares todos los años.

Con frecuencia el destino de los productos restringidos son naciones u organizaciones que no se llevan bien con Estados Unidos, como Irán, Venezuela y grupos terroristas. Si bien en ninguno de los casos juzgados se dijo que las mercancías fueron a parar a manos de Al-Qaida, no siempre está claro cuál es su destino final.

Un caso involucró a Alberto Pichardo, un ex oficial de la fuerza aérea venezolana, que dirigió una oficina cerca del aeropuerto de Miami que adquirió equipo militar para las fuerzas armadas venezolanas. Pichardo arregló el envío de repuestos para aviones militares a Venezuela con la ayuda de un ex piloto de esa fuerza y de dos empresarios de Miami que les vendieron los repuestos. Los empresarios recibieron una lista de todo lo que necesitaban los venezolanos y se abocaron a la compra y envío de motores de aviones, cascos para pilotos de combate y otros artículos. Pichardo cumple una condena a dos años de prisión por conspiración. Los dos empresarios se declararon culpables de conspiración.

El ramo más común en este tipo de comercio ilegal es el de equipo militar. Irán, China y México fueron los principales destinos de este comercio ilegal, según la mitad de los casos juzgados en todo el país en los últimos años. La mitad de esos artículos fueron enviados a Irán y China. China fue también un importante destino de secretos comerciales transferidos ilegalmente. Casi todos los casos que involucran a México se relacionan con armas, de acuerdo con el análisis de la AP.

Los comerciantes generalmente le cambian las etiquetas a los productos que exportan ilegalmente o ponen destinos falsos en los documentos de exportación. Los agentes de la aduana están alertas y a veces detectan elementos sospechosos, como cuando se exportan repuestos para aviones de combate que, saben, solo usa Irán. Los exportadores, por otro lado, también se delatan solos. Hubo diez casos en los que fueron pillados vendiendo equipo militar en ebay.

Algunos abogados defensores dicen que en el sur de la Florida hay tantos casos por el énfasis que ponen las autoridades en combatir esas actividades y sostienen que muchas veces detectan operaciones ilegales en acciones encubiertas.

La abogada Ana María Jhones dijo que los agentes encubiertos “llevaban la voz cantante” en una operación del 2011 que involucró a dos residentes de Miami –un cubano y un palestino– que fueron acusados de conspirar para vender rifles, metralletas, granadas y detonadores a control remoto a la Margen Occidental. Uno de ellos fue hallado culpable y el otro se declaró culpable.

El cubano Yanny Urbay, de 27 años, y el palestino Abdalaziz Aziz Hamayel, que se conocieron apostando al Jaialai de Miami, tuvieron un primer encuentro con un agente encubierto que se hacía pasar por vendedor de armas en un Starbucks próximo al lujoso centro comercial Aventura Mall en el 2009. Durante una serie de encuentros en sitios como Starbucks, Burger King y Miami Jai-Alai, los dos individuos y el agente, apodado “Lucho”, negociaron precios y usaron palabras en código como “globos” para aludir a granadas y “sillas” para detonadores improvisados. Fueron detenidos antes de que la mercadería fuese despachada.

Urbay fue condenado a cinco años de prisión y Hamayel a cuatro.

“La principal diferencia es que, a diferencia de lo que ocurre con los delitos normales, en los que las autoridades intervienen cuando está todo consumado y tratan de averiguar qué pasó, (en estos casos de exportaciones ilegales) están metidas de lleno en el delito”, dijo Jhones a los jurados. “Esta fue una operación encubierta en la que las autoridades fueron una parte integral del caso. Los que llevaban la voz cantante”.

En un correo electrónico, Jhones afirmó que daba la impresión de que ha habido un incremento en las operaciones encubiertas, sobre todo a partir de los ataques del 11 de septiembre del 2001.

“El caso de Urbay es un ejemplo menor, hay muchos ejemplos más indignantes”, manifestó. “Como abogada defensora, he visto muchos agentes trabajadores, competentes, bien intencionados, tanto a nivel federal como a nivel estatal. ¿Son ellos los que están detrás de esto? ¿O se ofrecen incentivos que generan este tipo de prácticas? Son apenas algunas de las muchas preguntas que habría que hacer”.

El sargento Pete Pérez, del Departamento de Policía de North Miami Beach, fue quien se hizo pasar por “Lucho” y dijo que Urbay estuvo dispuesto a participar en una acción ilegal sin coerción o inducción alguna.

“La persona tiene que estar predispuesta para que nosotros podamos llevar esto a juicio”, manifestó Pérez. “Si las autoridades no lo hubiesen interceptado, hubiera habido una persona real que habría suministrado estas armas y Dios sabe lo que habría pasado”.

Como agente encubierto, Pérez hizo a un lado sus kakis y vistió pantalones cortos y zapatillas. Empleó teléfonos que no se pueden interceptar y un auto de la policía. Indicó que es importante no dar la impresión de que uno es experto en los artículos a exportar ilegalmente.

“Me presento como un intermediario que quiere ganar algún dinero”, declaró. “Tengo acceso a lo que ellos quieren. Puede ser cualquier cosa, desde computadoras hasta cigarrillos o, como en este caso, armas ilegales”.

En el sur de la Florida, como demuestran algunos casos, esos negocios pueden tener lugar en el Starbucks de su barrio.

“Te sorprenderías de saber las cosas que están pasando cuando ves dos personas hablando cerca de ti”, dijo Pérez. “No tienes idea de lo que están hablando”.

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